viernes, 8 de julio de 2016

TURQUÍA, DEL INSTITUTO A UNO DE LOS PAÍSES MÁS HERMOSOS

Hoy quiero hablaros de un viaje muy especial. Fui muy afortunada. Hace nueve años tuve ocasión de conocer uno de los países más bellos que para mi gusto, existen.

Corría el año 2007 y con motivo del final de nuestra etapa en el instituto preparábamos un viaje especial. Esta vez no iba a ser una excursión a un museo, ni un día de convivencia en el pinar del pueblo. Esta vez…era algo más serio (y menos económico, todo hay que decirlo). Recuerdo perfectamente una reunión en el salón de actos del instituto para decidir entre todos los destinos que teníamos pensados: Praga, Viena y Budapest… Grecia… Túnez… Italia… Queríamos algo fuera de lo habitual, un lugar que si no fuera en esta ocasión difícilmente podríamos conocer.

Finalmente… Turquía fue el país escogido. Es cierto que muchos padres recelaron de nuestra decisión y no dejaron acudir a sus hijos para evitar los riesgos que este viaje podía conllevar. Pasamos el curso entero vendiendo polvorones en Navidad, claveles con mensajes amorosos en San Valentín, haciendo fiestas… todo para hacer más económico este viaje.

Es cierto que en las informaciones previas al viaje nos metieron bastante miedo. Era época de elecciones en un país bastante dividido no sólo geográficamente, también a nivel político. Atentados, conflictos, política, religión, infravaloración de la mujer… pero sobretodo una cultura muy diferente a la nuestra. “No llevéis pantalón corto, ni minifaldas, ni camisetas de tirantes o con demasiado escote”, “evitar siempre quedaros solos, sobretodo en el caso de las mujeres”, “beber alcohol está prohibido, y que a nadie se le pase por la cabeza fumarse algún porrillo”, “las cárceles turcas son verdaderos infiernos”, “dejar propina es obligatorio”, “los taxistas conducen como locos”… Estas fueron algunas de esas recomendaciones que nos tuvieron “acojonados” a nosotros y a nuestros padres los días anteriores al viaje.

Y por fin llegó el 22 de marzo, el día del viaje. Ahí estaban todos nuestros padres despidiéndonos como si no fuéramos a volver. En mi caso, había pasado toda la tarde eligiendo qué meter en la maleta y qué dejar en casa (siempre he pensado que las compañías aéreas deberían aumentar el peso legal. Jajajajajaja), y pesando la maleta una y otra vez, hasta que milagrosamente alcancé el peso permitido en el avión. Por cierto, era la primera vez que pisaba un aeropuerto y que cogía un avión, por lo que los nervios eran mayores. Además habíamos hecho un montón de planes para estos días; era nuestro primer viaje de amigos y compañeros y llevábamos un programa de actividades bastante completo.

“El vuelo con destino a Estambul va a efectuar su salida”. Por fin, la llamada para embarcar.

DÍA 1: MEDINA DEL CAMPO – MADRID - ESTAMBUL
Después de seis horas de avión  al fin llegamos a Estambul, fuimos directos al hotel, y después, de nuevo nos subimos al autobús para hacer una visita panorámica recorriendo los puntos más emblemáticos de la ciudad, entre los que destacaron:

La Mezquita de Solhiman el Magnífico: construida entre 1550 y 1557 por encargo del sultán Solimán. Es otra de las mezquitas más espectaculares de Estambul. Se dice que en los tres primeros años de construcción unas 3000 personas excavaron y construyeron una base de roca de unos 7 metros de profundidad. Su coste fue de lo equivalente a 60 millones de euros.

-     La Mezquita Azul (mezquita del Sultán Ahmet): construida entre 1603 y 1617, es la mezquita más grande y fastuosa de Estambul. Fue construida junto con una madersa (escuela coránica), un asilo, un centro comercial de artesanía, un kervansaray (alojamiento para los camellos de las caravanas), una fuente y un “külliye” (complejo socio-religioso). Para su construcción eligieron un antiguo hipódromo romano, cercano al Palacio de Topkapi. Está construida con 21.043 azulejos que fueron hechos en los talleres del palacio , las alfombras de cientos de metros cuadrados fueron tejidas en los telares imperiales, y los cristales de las lámparas de aceite fueron traídas del extranjero.

-       El Cuerno de Oro: es un impresionante puerto natural que se extiende por cerca de 8 km y divide el lado europeo de la ciudad en dos partes: la ciudad vieja y la parte de Gálata. Fue llamado así por las tierras fértiles que lo rodeaban, por la gran variedad de peces y por la belleza de su forma parecida a un cuerno.

Y para finalizar la jornada, una visita al Bazar Egipcio, más conocido como el Bazar de las Especias. Es uno de los mercados más antiguos de la ciudad y uno de los mejores lugares para adquirir productos típicos como especias, dulces o frutos secos. Su nombre proviene de cuando Estambul marcaba el final de la ruta de la seda y era el centro de distribución en Europa. Desde el siglo XIII comerciaba especias con Venecia, y en el siglo XV las especias llegaban a India y hasta Egipto, y de aquí a Estambul por el Mediterráneo.

DÍA 2: ESTAMBUL – BURSA – ÁREA DE ESMIRNA
El día siguiente, después de desayunar, de nuevo subimos al bus (la verdad es que pasamos miles de horas subidos en un autobús. Un detalle curioso es que el conductor del mismo lo limpiaba cada vez que parábamos en una gasolinera). En un ferry cruzamos el Mar de Mármara hasta llegar a Iznik, la antigua Nicea. Aquí visitamos las ruinas de la Catedral de Santa Sofía y la Mezquita de Çinili.

En Bursa realizamos un tour por la ciudad, donde vimos entre otros, la Mezquita y el Mausoleo Verde. Realmente una maravilla arquitectónica en la que cabe destacar el color de sus azulejos, que en la antigüedad eran de color azul turquesa pero que tras un terremoto a mediados del siglo XIX se cambiaron por el color azul verdoso que conserva hoy día (raro que se llame Mausoleo Verde o Yesil Türbe). También visitamos el Gran Bazar, la gran Mezquita de Ulu y el Kozahan (donde se encuentra el mayor comercio de capullos de seda).

Terminado este tour nos dirigimos hacia el barrio de Hisar, donde visitamos los mausoleos del Sultán Osman (fundador del Imperio Otomano) y de su hijo Orhan Gazi, que estuvo al frente del ejército que conquistó Bursa.

De nuevo en el autobús, nos desplazamos hacia el área de Esmirna donde haríamos noche.

DÍA 3: ÁREA DE ESMIRNA – EFESO – PAMUKKALE – DENIZLI
En nuestro tercer día de viaje, tras desayunar nos desplazamos hacia el complejo monumental de Efeso, que en 2005 fue declarado Patrimonio de la Humanidad. En su interior se encontraba una de las siete maravillas del mundo clásico, el Templo de Artemisa del S. III A.C. (Templo dedicado a la “Señora de Éfeso”, una divinidad de múltiples pechos) el templo de Artemisa era el mayor templo de la antigüedad, con 20 columnas de unos 20 metros de altura, de las que sólo sobrevive una. Cuenta la leyenda que la fundación de esta ciudad estuvo en manos de una amazona llamada Esmirna (por eso tuvo este nombre). En este mismo lugar pudimos ver el Gran Anfiteatro, la Biblioteca de Celsio y la Fuente de Adriano. Aún hoy en día este lugar no ha sido excavado por completo, pero lo que podemos ver nos hace hacernos una idea de su gran esplendor.

Después de visitar este increíble lugar, nos desplazamos a Meryem Ana Evi, que en castellano significa “Casa de la Virgen María”. Es un lugar religioso cristiano muy cerquita de Éfeso, en el monte de Panayair, donde, según cuenta la tradición, Juan el Evangelista llevó a la Virgen María después de que Jesucristo fuera crucificado para protegerla de las persecuciones en Jerusalén. Allí permaneció hasta su Asunción, según los ortodoxos. La casa, que ahora es un lugar popular de peregrinaje, recibió la autorización oficial del Vaticano. El Papa Pablo VI visitó el lugar en 1967 y confirmó su autenticidad.

Nos trasladamos a visitar uno de los lugares más bellos que he visto jamás. Sin duda alguna, de los que más me gustaron de Turquía. Pamukkale, famoso por sus cascadas calcáreas petrificadas conocidas como las “Cascadas de algodón”, que se formaron a causa de la gran cantidad de
cal del agua que emana de allí. Allí pudimos mojarnos los pies y vivir una verdadera experiencia rodeamos de este impresionante paisaje. Visitamos su impresionante Necrópolis, una de las más ricas y mejor conservadas de Asia Menor.

DÍA 4: DENIZLI – KONYA – CAPADOCIA
A la mañana siguiente nos desplazamos a Konya (ciudad con casi un millón de habitantes), antigua capital del imperio Selyucida y cuna del sufismo en Asia Menor. Según el cristianismo, aquí nació Santa Tecla. Visitamos el Mausoleo de Mevlana, lugar donde fue sepultado Yalal ad-Din Muhammad Rumi en 1273, poeta místico y fundador de la orden de los Derviches Danzantes o Derviches Giróvagos (imagen típica de este país). Esta ciudad es una de las ciudades turcas más conservadoras en materia religiosa, llegó incluso a ser conocida como “la Ciudadela del Islam”.

Después de comer visitamos la Ruta de las Caravanas. Los caravasares (o posadas) fueron construidos en el siglo XIII por los sultanes de Rum. Su interior recuerda a la nave de una iglesia medieval. Uno de los Caravasares mejor conservado es el Karavanserai de Sultanhani o del Sultán Han (de 1229). Se cuenta que en la época medieval el comercio dependía de caravanas de camellos, y se cree que era aquí, en esta especie de posadas, donde paraban a descansar las caravanas y los comerciantes que las formaban.

DÍA 5: CAPADOCIA
Todo el quinto día del viaje lo pasamos visitando la región de Capadocia, región con un fascinante paisaje lunar, centro religioso desde los primeros años del cristianismo. Sus habitantes construyeron sus viviendas, iglesias y conventos excavados en la roca. Cuentan que cuando los persas ocuparon Asia Menor la dividieron en provincias. Los habitantes de esta provincia fueron forzados a pagar los tributos con caballos. Este hecho fue el origen del nombre de la zona, “Katpatuka” o “país de los hermosos caballos” (actualmente Capadocia).

Por la mañana recorrimos el valle-museo de Goreme (un museo al aire libre Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1984), compuesto por decenas de monasterios colocados lado a lado, cada uno con su propia iglesia excavada en la roca y con pinturas rupestres murales que aún conservan sus colores originales; y el valle de Zelve (otro museo al aire libre), con su característico paisaje lunar, siendo un lugar en el que musulmanes y cristianos convivieron en perfecta armonía hasta 1924. Hoy en día es un pueblo fantasma por el alto grado de erosión que tiene, y el peligro que esto supondría en la convivencia en el lugar.
Por la tarde visitamos los pueblos de Uchisar o Ortahisar, donde pudimos contemplar las antiguas casas trogloditas. También visitamos Avanos o Urgup, donde pudimos ver algunas de las tiendas de alfarería o artesanía típica de la región, y una fábrica artesana de alfombras, donde nos hicieron una exhibición de las famosas “alfombras voladoras” como la de Aladín.

DÍA 6: CAPADOCIA – ANKARA – ESTAMBUL
El sexto día, tras desayunar, visitamos una de las ciudades subterráneas de la región. Al parecer los antiguos pueblos de la zona, para defender la vida contra los ataques de los enemigos construyeron en túneles subterráneos, habitaciones, cocinas e iglesias.

Tras almorzar salimos rumbo a Ankara, una de las principales ciudades turcas, con aproximadamente 4 millones de habitantes, pasando por el Lago Salado en la Meseta Central y el segundo en importancia en el país. A nuestra llegada realizamos una visita a la ciudad:

        Museo Hitita de las civilizaciones: en el interior de un edificio del siglo XV que fue construido para mercado. Su restauración y reconstrucción empezó en 1938 y duró 30 años. En 1997 fue premiado como el museo de Europa. Con hallazgos de la época paleolítica, neolítica, de los hititas, urartus, asirios y frigios forman uno de los museos más interesantes y ricos del mundo.

   Mausoleo de Atatürk: el 1938, a la muerte del fundador de la república, surgió la idea de construir un mausoleo. En su interior encontramos un bloque de mármol de 40 toneladas que nos indica el lugar donde está enterrado, bajo 7 metros, en el interior de una cámara.

Al finalizar esta visita, de nuevo regresamos a Estambul.

DÍA 7: ESTAMBUL
El penúltimo día de viaje lo pasamos completo en Estambul. Aún nos quedaba mucho por ver. Esta vez aprovechamos para ver el Palacio de Topkapi y Santa Sofía.

Palacio de Topkapi: uno de los lugares históricos más importantes para visitar en Estambul, con aproximadamente millón y medio de visitantes al año. Fatih Sultán Mehmet ordenó construirlo  en 1475 sobre unas ruinas romanas y durante siglos todos los sultanes fueron enriqueciéndolo y ampliándolo con nuevas construcciones hasta el siglo XIX cuando lo abandonaron. 5 kilómetros de murallas rodean el palacio, que ocupa unos 700000 kilómetros cuadrados (para que nos hagamos una idea, el doble que el Vaticano y la mitad de Mónaco).

Santa Sofía: considerada la obra más grande y sagrada de la época Bizantina. fue utilizada como iglesia durante 916 años, hasta la conquista de Estambul en 1453. Después, y hasta 1934 fue utilizada como mezquita, y posteriormente como museo. Es la cuarta iglesia más grande del mundo que tiene un área cubierta, después de San Pablo en Londres, San Pedro en Roma y el Duomo en Milán. Se la conoce como Aya Sofía, que es uno de los tres títulos dedicados a Dios: Aya Sofía (sabiduría divina), Aya Irene (Santa Irene, quietud y paz) y Aya Dinamis (poder sagrado).

Por la tarde, nos embarcamos en un crucero por el Estrecho del Bósforo, que conecta en Mar Negro con el Mar de Mármara y separa Estambul en dos partes: la europea y la asiática. Su longitud total es de unos 30 kilómetros y su anchura va desde 700 metros hasta 4 kilómetros. En este crucero pudimos ver la parte más bonita de Estambul y una de las zonas más caras, con sus palacios y chalets. El nombre significa “vado de vaca” y proviene de la mitología griega: Zeus convirtió a su amante Io en una vaca para protegerla de Hera, su esposa, pero esta se enteró y mandó a un mosquito para molestarla. Intentando huir de este, lo se ahogó en el estrecho.  

Para finalizar, una visita al impresionante Gran Bazar, uno de los mercados más grandes y más antiguos del mundo, con unos 45000 metros cuadrados, unos 20000 trabajadores, más de 3600 tiendas, 64 calles, 22 puertas... Para los amantes de las compras y para los que no, una verdadera maravilla.


DÍA 8: ESTAMBUL – MADRID – MEDINA DEL CAMPO
Por ser el último día, todos madrugamos bastante para aprovechar las últimas horas libres realizando las últimas compras en la ciudad, y disfrutando de nuevo del Gran Bazar.

Sobre las 5 de la tarde, de nuevo, subimos al avión que nos devolvía de vuelta a la realidad y a España.




CURIOSIDADES DEL VIAJE:

+ Ni que decir tiene que nos hartamos a comer kebab de todo tipo (enrollado, en plato, en fajita, etc). Desde mi regreso a España no he vuelto a probar uno y simplemente su olor me revuelve el estómago.

+ Ofrecer té a los visitantes es una tradición turca. En todos los establecimientos nos ofrecían una tacita, y rechazarlo era visto como una ofensa por lo que… el té es otro de los productos que no he vuelto a probar.

+ Los turcos toman yogur en casi todas sus comidas. Aquí lo conocemos como yogur griego, pero la historia del Imperio Otomano nos recuerda, que griego o turco, su origen es el mismo.

+ Lo peor de Turquía en cuanto a su gastronomía es sin duda sus desayunos. Aún recuerdo nuestra cara de decepción cuando bajábamos al buffet del hotel esperando encontrar una taza de leche con Cola-Cao y unos bollos con chocolate, y lo único que encontrábamos eran aceitunas, alubias y té (dicen que el desayuno tiene que ser consistente pero tanto…no sé yo si es bueno. Jajajajajaja).

+ Regatear en los mercados, otra tradición turca. La primera venta de la mañana era casi regalada. A mí lo de regatear nunca se me ha dado bien, así que siempre tenía que ir a comprar acompañada de algún compañero más espabilado. Preguntabas el precio de un producto y así, de buenas a primeras te pedían 50 euros. Al final acababas pagando 8 o 10 euros, entonces te dabas cuenta de que o espabilabas o te sangraban.

+ Era supergracioso que los turcos te persiguieran por los bazares para venderte algo, y cuando te preguntaban que de dónde venías y respondías que de España, todos nos decían lo mismo: “Rocío Jurado”, “Real Madrid”.

+ Viajar en tranvía era toda una odisea, pero hacerlo en taxi…era jugarte la vida. Los taxis circulaban a toda velocidad atravesando entre peatones, tranvía y resto de vehículos, sin respetar las señales ni nada.

+ Bueno, no sé de qué señales hablo, porque señales de tráfico vimos muy poquitas.

+ Nos pasamos todo el viaje escuchando en todos los sitios la versión en turco de la canción "la muchacha turca", excepto en una fiesta privada en la que coincidimos con un grupo de navarros, en la que nos pusieron temazos como "la bomba" de King África, "la Macarena" o "Paquito el Chocolatero".

+ Nos dijeron que el alcohol estaba prohibido, pero nos dieron a probar el licor típico de Turquía: una especie de vodka con unos 40º de alcohol que se mezclaba con una especie de anís y se rebajaba con agua. He de reconocer que esa noche a todos se nos fue un poco de las manos, y es que aquí en España somos más de Yllera 5.5 o de calimocho fresquito. xD.

+ Por supuesto, no podíamos abandonar Turquía sin probar los famosos “baños turcos”. Primero la sauna, y después nos metíamos en una ducha de agua calentita y nos teníamos que echar agua helada por encima, para finalizar con un súper masaje en manos de un lugareño.

+ En el caso de las mujeres, no faltaba en nuestro bolso un pañuelo y unos calcetines gordos para poder entrar en las mezquitas.

+ Y eso de que en los mercados ofreces productos a cambio de mujeres…pensábamos que era una leyenda urbana, pero por mí ofrecieron 10 camellos y 50 ciervos. Alguno… seguro que se pensó lo de cambiarme. Jajajajajajajaja.

+ El lema nacional de Turquía es “Yurtta Sulh, Cihanda Sulh”, que significa: “Paz en casa, paz en el mundo”. Con este lema, me gustaría rendir un pequeño homenaje a las víctimas del atentado en el aeropuerto de Atatürk la pasada semana, para que se cumpla la paz en el mundo. Aunque me duele decirlo, ha sido esta triste noticia la que me ha llevado a escribir esta entrada.




Pero si hay alguien a quien me gustaría dedicar esta entrada, es sin duda a mis antiguos compañeros de instituto, y compañeros de aventuras en este viaje tan especial. Quizá fue aquí cuando se separaron nuestros caminos, de hecho, a muchos de ellos no les he vuelto a ver. A otros muchos les veo casi a diario. Pero sea como sea, este viaje fue irrepetible e inolvidable para todos nosotros. Así que, desde aquí, un saludo para todos ellos y espero que si lo leéis, recordéis buenos momentos como he hecho yo mientras lo escribía.

Un especial saludo a todos.

miércoles, 15 de junio de 2016

Mitos, leyendas y realidades del Lago de Sanabria (Zamora)

En el extremo noroccidental de la provincia de Zamora, cerca de su límite con Portugal y con las provincias de León y Orense. En un lugar que se encuentra entre la Sierra de la Cabrera y Segundera. Ahí, justo ahí, encontramos un paisaje único: el Parque Natural del Lago de Sanabria, en cuyo interior encontramos el lago de origen glaciar más grande de Europa. 

Hace un par de veranos tuve la oportunidad de ir a conocerlo personalmente. Sí, aunque cueste creerlo, a pesar de tenerlo a hora y media de casa no había ido nunca a tan impresionante lugar.

Todo esto ocurrió durante mi época de estudiante de turismo, lo que me llevó a curiosear bastante sobre el lugar antes de poner un pie allí. Innumerables artículos periodísticos, historias, libros, documentales...y un sin fin de documentos encontré acerca de este misterioso lago (desde poemas de grandes autores hasta historias realmente aterradoras que no dejarán indiferente a nadie).

Voy a contaros una de las más conocidas, si no la que más, que cuenta un posible origen del lago:



LEYENDA DEL LAGO DE SANABRIA

"Cuentan que un buen día llegó a la aldea de Valverde de Lucerna un peregrino pidiendo limosna, y al que nadie atendió, salvo unas mujeres que estaban cociendo pan en el horno de este pueblo. Éstas se apiadaron del él, y le dejaron entrar en la sala del horno para que pudiera guarecerse del intenso frío y saciar su hambre con algo más de masa que pusieron en el horno. La masa que introdujeron en el horno creció tanto que finalmente el pan se salió del horno y, las mujeres, sorprendidas ante este hecho, escucharon de boca del peregrino, que resultó ser Jesucristo, el castigo que iba a implantar al pueblo ante su falta de caridad: inundaría la aldea, por lo que debían de huir de sus casas para refugiarse en el monte. Seguidamente el hombre clavó su bastón en el suelo diciendo:

"Aquí clavo mi bastón
aquí salga un gargallón
aquí cavo mi ferrete
que salga un gargallete."

El agua brotó a borbotones anegando el pueblo de Villaverde, salvándose de las aguas tan solo el horno, que conforma hoy en día la pequeña isla que hay en el lago.
Sigue contando la leyenda que los vecinos de los alrededores quisieron sacar las dos campanas de la iglesia hundida, empleando para ello a dos mulos que estuvieran bien alimentados. Sin embargo a uno de ellos le habían ordeñado a la madre y no había podido mamar, derramándose parte de la leche ordeñada por el lomo del animal. Este finalmente no pudo sacar la campana del fondo del lago y el bien alimentado le decía:

"Tira buey bragau
que la leche quí ordeñarum
por el llomu le fue echau
Ven aquí bragau.
-No puedo, quíestoy ordeñau, le contestó"

La campana que se hundía le decía a la otra que salía:

"Tú te vas, Verdosa,
yo me quedo Bamba
y hasta el fin del mundo
no seré sacada"

Y esta es la campana que los hombres que con almas caritativas y generosas pueden oír repicar desde el fondo de las aguas cada noche de San Juan."

Se cree que esta historia fue premonitoria a la catástrofe de Ribadelago, de la que hablaremos más tarde. 


 SANABRIA Y MIGUEL DE UNAMUNO

También es muy conocida la vinculación entre la leyenda de Valverde de Lucerna y el conocido escritor, Miguel de Unamuno.

Hay un libro muy conocido de este escritor, llamado "San Manuel Bueno, Mártir". En esta novela nos habla de dos paisajes. Uno natural, que es la aldea de Valverde de Lucerna, y otro espiritual, que es la villa que según la leyenda está cubierta en el Lago de Sanabria. Con estos dos paisajes, Unamuno quería representar la vida terrenal y el anhelo de la inmortalidad.

Miguel de Unamuno, mientras escribía esta novela, allá por el año 1930, se alojaba en el Balneario Bouzas, que estaba a orillas del lago, y fueron las espectaculares vistas que se tenían desde allí las que inspiraros al escritor. A continuación, dos poesías de Unamuno, escritas durante su estancia en el lugar: 


                                            “San Martín de Castañeda,
                                              espejo de soledades,
                                              el lago recoge edades
de antes del hombre y se queda
soñando en la santa calma
del cielo de las alturas
en que se sume en honduras
de anegarse, ¡pobre!, el alma…
Men Rodríguez, aguilucho
de Sanabria, el ala rota
el cotarro no alborota
para cobrarse el conducho.
Campanario sumergido
de Valverde de Lucerna,
toque de agonía eterna
bajo el caudal del olvido. 
La historia paró, al sendero
de San Bernardo la vida
retorna, y todo se olvida
lo que no fuera primero.”


“Ay, Valverde de Lucerna,
hez del lago de Sanabria,
no hay leyenda que dé cabría
de sacarte a luz moderna.
Se queja en vano tu bronce
en la noche de San Juan,
tus hornos dieron su pan,
la historia se está en su gonce.
Servir de pasto a las truchas
es, aun muerto, amargo trago;
se muere Riba del Lago,
orilla de nuestras luchas.”



TRÁGICO SUCESO DE RIBADELAGO


Pero entre otras muchas historias, la más dramática es la acaecida en el pueblo de Ribadelago, situado en las cercanías del lago. Este fatídico suceso tuvo lugar hace aproximadamente 50 años, y desde entonces, este municipio, desafortunadamente, ha crecido en popularidad tanto a nivel nacional como internacional, llegando a formar parte incluso, de documentales y programas de radio y televisión, entre los que cabe destacar "Cuarto Milenio".

Esto es lo que ocurrió:

 “Entre las 00.20 y las 00.30 horas de la madrugada del viernes 9 de enero de 1959, el caudal de una enorme riada anegó la totalidad de las viviendas de la aldea de Ribadelago. La descripción de lo que aconteció en tan solo diez minutos sobrecoge a cualquiera: “Las gentes que pueden –escribe García Díez en Tragedia de Vega de Tera (2003)– abandonan sus hogares desnudas, semidesnudas y sin pertenencias; y aterrorizadas huyen de la muerte buscando el campanario, los tejados, las copas de los árboles y la altura de los peñascos que, por suerte, abundan por doquier en Ribadelago. En uno y otro barrio los supervivientes se desgañitan gritando a los demás que se salven; al tiempo que sienten cómo se derrumban o desaparecen tras de sí, o en torno suyo, viviendas y edificios. Son momentos críticos, angustiosos, en los que la desesperación humana se entremezcla con los espeluznantes bramidos y balidos de cientos de animales que permanecen atrapados en las cuadras sin ninguna salvación”.

Ciento cuarenta y cuatro personas desaparecieron y algunos de sus habitantes se ataviarán de luto por el resto de su vida. “Fue espantoso. Lo recuerdo como si fuera ayer –comenta una de las pocas vecinas supervivientes que se atreve a recordar la tragedia–. Mi madre y yo nos salvamos de milagro porque una de las paredes de nuestra casa estaba construida sobre una roca que evitó que entrara más agua y nos ahogáramos…”.


Cuando los tímidos rayos del alba acarician los estriados peñascos que rodean el lago, una dantesca estampa de muerte y desolación emerge de entre el lodo y los escombros en la orilla.” 
                  


La escena es tan sobrecogedoramente irreal, que resucita en la memoria colectiva lo que le sucedió a Valverde de Lucerna, aquel pueblo de leyenda extinguido bajo las aguas del lago como consecuencia de un castigo sobrenatural. En este caso, la maldición que libera la funesta riada también es consecuencia de la “mano del hombre”: la rotura de la presa de un embalse hidroeléctrico, situado a unos 1.500 metros de altitud sobre el pueblo de Ribadelago.

Antes de que tuviera lugar la catástrofe, los habitantes de este pueblo se mostraban recelosos con la cimentación de la presa construida por una empresa hidroeléctrica. Tal y como se evidenciaría más tarde durante el proceso judicial para dirimir las causas del suceso, la empresa había escatimado la calidad de los materiales de construcción, para que la construcción fuera más económica, haciendo previsible la tragedia.

A diferencia de Valverde de Lucerna, el campanario de la ermita de Ribadelago logró rescatarse bajo las aguas, siendo trasladado a la iglesia del nuevo asentamiento del pueblo, bautizado como Ribadelago Nuevo, aunque también se denominó Ribadelago de Franco, en honor al militar y dictador de España, Francisco Franco, que colaboró y facilitó la ayuda internacional para la construcción del nuevo pueblo. En la actualidad tiene 115 habitantes.


Este lugar se ha convertido en un enclave turístico para los amantes del misterio y hoy es el recuerdo de un pueblo maldito que evoca dramáticas leyendas que la fatalidad del destino ha convertido en crónica de una tragedia anunciada.”


En nuestro viaje de regreso a casa, tuvimos la ocasión de pasar por Ribadelago Nuevo, un pueblo normal y corriente, como los de ahora, con sus bares, sus chalets, sus parques infantiles, etc. Pero también nos acercamos, llevados por el misterio y la intriga, hasta Ribadelago Viejo, que en la actualidad, tras la catástrofe es un pueblo casi fantasma en el que sólo habitan 39 personas. allí pudimos ver restos de las casas viejas, de piedra y madera, roidas y ennegrecidas por la humedad y destrozadas por la rotura de la presa.

También pudimos ver una estatua conmemorativa, en honor a todas las víctimas del desafortunado suceso, así como grandes trozos de piedra escritos como si fueran una sepultura, ya que muy pocos fueron los cuerpos que pudieron ser rescatados, y que posiblemente, descansan en el fondo del lago, hacia donde fueron arrastrados.

Aunque se han realizado muchas investigaciones y búsquedas, no se han encontrado nada más que 28 cuerpos, debido, muy posiblemente, a que fueron cubiertos por una gran capa de lodo y de material que la riada se llevó por delante.

La verdad, es que fue espeluznante imaginarnos por unos minutos cómo fue aquella situación, y cómo se sentirían los supervivientes de aquella tragedia, que fueron muy pocos.


Fue una experiencia muy bonita de la que guardo mucha información y muy buenos recuerdos, que os seguiré contando en nuevas entradas. Pero de seguro, os puedo recomendar una visita al Parque Natural del Lago de Sanabria, porque de verdad que os va a sorprender.


Fuente: Página Oficial de Turismo de Zamora.
Periódico Digital La Vanguardia.

Alimento, cultura y... ARTE. 5 Vinos curiosos.


Emprendemos nuestro viaje de hoy en un trayecto por lo que a mi me gusta denominar "enocultura".

Es sabido por todos el auge que atraviesa el vino y todo lo que lo rodea.  Son multitud las bodegas que no paran de crecer el número, extensión y producción tanto a nivel nacional como fuera de las fronteras de España. Este crecimiento ha llevado a las bodegas a buscar la diferenciación, la excelencia con pensamientos como "vino producimos mucho, pero...¿qué podemos hacer para llamar la atención de nuestro público objetivo?". Pues por supuesto, lo primero de todo es hacer un buen vino, pero quizá, los menos entendidos en este mundo nos dejamos llevar por los ojos.

Aquí os dejo algunos nombres de vinos, diseños curiosos de botellas o etiquetas originales que no han pasado desapercibidos:

- Pepe Yllera: bodegas Grupo Yllera (conocidas sobretodo por su Verdejo DO Rueda, su Frizzante Yllera 5.5 y sus espumosos Cantosán), ha elaborado este vino que ha denominado "Pepe Yllera" en honor a uno de sus miembros fundadores fallecido a temprana edad. Además del nombre, la etiqueta lleva la imagen del susodicho. Una etiqueta sobria con un diseño sencillo y un bonito homenaje, para un tinto semi-crianza (6 meses en barrica) DO Ribera del Duero con una gran personalidad y muy sutil.

- Corazón Loco: estoy convencida de que Andrés Iniesta ha celebrado más de una ocasión especial con este tinto con denominación Tierras de Castilla, elaborado en sus propias bodegas de Fuentealbilla. Con la inscripción "la pasión va por dentro", el futbolista albaceteño nos quiere transmitir que como en el fútbol, él también se ha dejado el corazón dentro de sus botellas.


- Follador: este vino spumante italiano tiene un curioso nombre. Por supuesto, este nombre no guarda una segunda intención. Su "excéntrico" nombre se debe a que es el apellido italiano de la familia que lo elabora. Seguramente ellos no saben lo que su apellido significa en España, ni la curiosidad que despierta aquí. Se trata de un vino proseco afrutado y fresco.

- Ennius 5.5: este frizzante de bodegas Copaboca, en la DO Rueda, llama especialmente la atención por su color azul cielo. En boca...no es nada del otro mundo, pero tener en la copa un vino de este color es una experiencia única. Además de este color también lo tienen en color verde que también llama bastante la atención.


- Chateau Paquita: es un vino hecho en Felanitx (Mallorca). Su etiqueta permite escribir en ella, por lo que es perfecto para utilizarlo como postal o recomendación. Sin duda alguna, es una buena y original manera de regalar vino.


Estos son 5 de los vinos más curiosos que he encontrado. En próximas entregas conoceremos algunos más.

"El vino es un arte, por dentro y por fuera".

viernes, 29 de enero de 2016

A CADA CERDO LE LLEGA SU SAN MARTÍN... Y DESPUÉS A LLENAR EL BUCHE

“Tres días hay en el año
Que se llene bien la panza:
Nochebuena, Nochevieja
Y el día de la matanza.”

Abro el post de hoy con una copla popular para hablaros de una de las tradiciones que mejor se conservan en nuestra región desde hace muchos años, cientos incluso. Y es que, sin duda alguna, las jornadas de la matanza del cerdo son mucho más que lo que su propio nombre indica.
En lo que al turismo se refiere, esta tradición ha levantado un gran interés, sobre todo en los últimos años en los que además de preocuparnos en tener las últimas novedades del mercado también nos sentimos muy atraídos por las cosas del pasado, o como ahora nos gusta decir: nos atrae lo “retro” o “vintage”. La matanza está tan arraigada en algunos lugares de Castilla y León que algunos municipios han conseguido que su festividad sea declarada de interés turístico. Por ejemplo, la de Burgo de Osma en Soria (localidad que tuve el placer de conocer el año pasado y de la cual quedé absolutamente prendada), declarada de interés turístico nacional, es una de las más populares. Y es que, claro ejemplo de este arraigo, es nuestra gastronomía, ya que la carta de todo buen restaurante castellanoleonés está repleta de los productos típicos obtenidos de la matanza.

Si buscáis en un diccionario su significado os encontraréis entre otras, con la siguiente definición de Matanza: Faena de matar los cerdos, salar el tocino, aprovechar los lomos y los despojos, hacer las morcillas, chorizos, etc. Y sí, básicamente es lo que es, pero seguramente si preguntáis en algún pueblo que qué es, os responderán que es un día de fiesta, que es un día de reunión de la familia, y mucho más.

Aunque no se conoce con certeza su origen aunque los antiguos pueblos celtas de Europa ya la realizaban. La historia cuenta que en la Edad Media adquirió una gran importancia en nuestra región, puesto que en una zona en la que convivían culturas muy diversas como musulmanes, judíos y cristianos, el sacrificio en público del cerdo era señal de ser castellano viejo. Posteriormente, la matanza pasó a ser ese acontecimiento que reunía a toda la familia en casa de los abuelos para sacrificar uno o varios cerdos que se habían cebado durante un año con el fin de proporcionar a la familia embutidos para todo el año. Y actualmente, aunque se ha dejado de celebrar en muchos lugares, en otros se ha arraigado tanto que ha pasado a ser, no sólo lo que expone el diccionario, sino parte de una cultura, parte de la historia y parte de una forma de vida en el ámbito rural.

Se celebra de forma artesanal una vez al año que coincide con los meses de invierno en los que hace más frío (normalmente entre noviembre y enero, aunque este año estamos teniendo un invierno bastante templadito), y según la zona o las personas que la realizan se hace de diferente manera. Como dice el refrán “cada maestrillo tiene su librillo”, pero sí que hay ciertas pautas a seguir para su correcta realización. Es un proceso bastante largo, formado por las siguientes fases:
-          El engorde, proceso que comprende desde que se compra el cerdo hasta el día que se realiza la matanza y en el cual se realiza el cebado del animal. Normalmente suele durar unos diez meses y la diferente alimentación del animal dotará de un sabor u otro a los productos obtenidos de él.
-          La matanza, que suele durar un par de días.
-          El curado, que dependiendo de los productos y del uso que se vaya a dar de ellos puede durar desde unos pocos días hasta varios años.

Para que nos hagamos una idea de un proceso completo vamos a comentarlo un poquito.
Con la llegada de la primavera (principios del mes de marzo) ya los mercados se llenaban de negociadores dispuestos a comprar sus lechones para el próximo invierno. En este punto, he de decir que Medina del Campo, mi pueblo, era uno de los principales núcleos comerciales de ganado de toda la región, de la Península Ibérica y también a nivel internacional, y aunque el ganado más representativo era el ovino, también el porcino tenía su importancia. El engorde era planificado cuidadosamente y se alimentaba al animal con productos muy específicos como berzas, patatas, remolachas, maíz, centeno y otros cereales. Además, en otoño se incluían restos de las cosechas frutales, y también eran muy significativas las sobras de las comidas humanas. El peso idóneo estaba entorno a los 200 kilos, aunque antiguamente se medía en arrobas (una arroba = 11’502kg).

Unos días antes de realizar la matanza, se preparaban todos los utensilios, se afilaban los instrumentos y se elegía un día, a ser posible soleado y en el que hubiera caído una buena helada.

El día elegido, se reunía toda la familia, e incluso unos vecinos acudían a casa de otros para ayudar en lo que hiciera falta. Se tomaba un desayuno fuerte unas horas antes del amanecer para coger fuerzas  para la larga jornada que venía, y para entrar en calor, se solía tomar un buen aguardiente.

Si hay algo llamativo de la matanza es que todo el mundo participa, todos tienen su tarea para ayudar. De esta manera, recién salido el sol, se colocaba al cerdo en una bancada de madera y todos alrededor: el encargado de darle matarile con un cuchillo, el resto sujetando al animal con cuerdas, y los niños con cubos y cucharas para recoger la sangre que también se utilizaría posteriormente y removerla para que no cuajara.

Una vez muerto se procedía  a quemar la superficie del mismo para eliminar el pelo de la piel (lo que se llama socarrado). Después con un tipo especial de cuchillo a ser posible de madera, se raspaba la piel para quitar los pelos chamuscados y dejarlo completamente liso. Se abría el cerdo y se quitaban las vísceras. Los intestinos y el estómago se limpiaban bien por dentro porque también serían utilizados. Normalmente eran las mujeres las encargadas de esta tarea, y se desplazaban hasta el río o arroyo más cercano puesto que en casa no se disponía de agua corriente.
 
El animal era colgado y era habitual coger un trozo de carne de las mollejas y del diafragma y llevárselo al veterinario para que lo analizara y garantizara sus buenas condiciones. Lo primero en realizarse eran las morcillas y la cena de ese día solía hacerse a base de las primeras elaboraciones y del hígado.

El segundo día se volvía a madrugar para trocear al animal y separar sus partes en función de los que se fuera a hacer con cada una de ellas. Habitualmente, los lomos, solomillos y costillares se adobaban en agua con ajo, pimentón y sal o se salaban y se dejaban reposar dos o tres días. El resto era convertido en picadillo y embutido con la máquina o más antiguamente con los embudillos y lo último en elaborarse eran los jamones.

Al igual que el día anterior cada uno tenía su labor. Unos cortaban y despedazaban las piezas y se las daban a los compañeros correspondientes: unos preparaban los chorizos, otros salaban los jamones y las paletillas, otros adobaban el lomo, otros sazonaban el tocino y otros cocinaban las sobras para el almuerzo acompañadas de un buen vino.

La grasa extraída se ponía al fuego y se fundía. Posteriormente se utilizaba para hacer chicharrones, o para conservar los trozos de carne, chorizo o lomo. También se empleaba para producir jabones.

El embutido de los chorizos se realizaba un par de días después y duraba uno o dos días. Se utilizaba una máquina especial que introducía la carne picada a presión en la tripa. Lo normal era que la máquina pasara de unos vecinos a otros, puesto que era costosa y no todos podían permitírselo.

Como veis, era todo un proceso muy laborioso, pero era un momento muy esperado en todas las familias, sobre todo por los más peques, ya que muchos de ellos se saltaban el cole esos días para ayudar en casa.
He contado todo el proceso en pasado, aunque en muchos lugares la tradición se mantiene prácticamente intacta. Muchas familias y grupos de amigos se reencuentran en el pueblo donde han pasado su infancia y disfrutan aprendiendo y escuchando a los mayores contar sus anécdotas de años pasados. Además, desde su origen, esta fiesta ha tenido también un sentido solidario, puesto que sin la colaboración y el trabajo en equipo no se lograrían unos resultados adecuados. Pero, desafortunadamente, en muchos otros la tradición ha desaparecido o se ha modificado.
 
Yo, un año más, he podido disfrutar de parte del proceso del embutido de chorizos y salchichones. En casa de mi familia postiza ya no se realiza la matanza como tal, pero se compra la carne a granel y todo se arregla y se elabora artesanalmente. Y aunque tengo los dedos llenos de ampollas de atar, es una experiencia muy divertida, que más que por lo que se hace, merece la pena vivirlo por lo bien que te lo pasas.


Así que ya estoy deseando que pase el tiempo para poder disfrutar de los chorizos y salchichones que están curando en el sobrado, del chorizo y lomo de la olla, del picadillo, de los torreznos o de las exquisitas tortas de chicharrón que hace mi suegra, y que nada tienen que ver con los que compramos en los comercios. =)